Petróleo y sangre.
Recurso y consecuencia.
Extracción y sacrificio.
Fases de un mismo ciclo
antes que materias distintas.
La transición es gradual, visceral.
Lo que parece petróleo
lleva la memoria de territorios disputados,
de comunidades desplazadas,
de defensores reducidos al silencio.
Lo que parece sangre
lleva el peso de la extracción,
el precio de la prosperidad,
la violencia en las fronteras
donde la tierra se disputa
y la vida se derrama.
En esta zona liminal,
entre viscosidad y fluidez,
entre materia y símbolo,
la permanencia se disuelve.
Las historias de los recursos, los territorios y los pueblos
permanecen enredadas.
El petróleo se vuelve sangre se vuelve petróleo.
El ciclo continúa,
indiferente e íntimo,
antiguo y contemporáneo,
material y metafórico.