Nada le llega en bruto.
Lo que recibe llega ya inclinado,
atravesado por el contexto,
lastrado por el hábito.
Las perspectivas se ensamblan, no se eligen,
sostenidas por marcos
que rara vez nombra.
Se le mide, no se le conoce.
Al descubierto, sin encuentro.
Todo se transmite.
Tan poco se retiene.